Bar Monasterio

Bar Monasterio

¡Oye, amigo! Si estás en Pamplona, no puedes dejar pasar el Bar Monasterio. Este lugar es una joya desde 1944, y aquí se inventó el primer pintxo caliente de la ciudad. Con su ubicación en C. Espoz y Mina, 11, es el sitio perfecto para hacer una parada y disfrutar de una buena comida y bebida. La calidad de sus pintxos elaborados y su selección de bebidas premium son una maravilla. Además, la crítica habla genial de ellos, con un 4.40 sobre 5 en opiniones.

El ambiente es súper acogedor y la atención al cliente es de cinco estrellas, aunque la señora detrás de la barra no hable mucho inglés, su hospitalidad salta a la vista. Con un menú extenso y directo al grano, el Bar Monasterio se ha convertido en un destino ineludible para los amantes de la comida en Pamplona. Si quieres disfrutar de un buen vermut casero y unos pintxos que te vuelan la cabeza, ¡hazte una reserva al 948 774758 y pasa a chuparte los dedos! ️

Bar Monasterio

Bar
Valoración media: 4,4
Opiniones: 621 Reseñas
Dirección: C. Espoz y Mina, 11, 31002 Pamplona, Navarra
Teléfono:

Horarios Bar Monasterio

DíaHora
lunesCerrado
martesCerrado
miércoles11:30–15:30, 18:30–23:00
jueves11:30–15:30, 18:30–23:00
viernes11:30–15:30, 18:30–23:00
sábado11:30–15:30, 18:30–24:00
domingo11:30–15:30

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Bar Monasterio

Desde cuándo está abierto el Bar Monasterio

¡Tío, tienes que conocer el Bar Monasterio! Este sitio está en C. Espoz y Mina, 11 y se ha ganado un 5 estrellas en todos los aspectos. La comida es brutal, todo a un precio súper razonable. Si te gusta picar, aquí tienen unos pinchos de autor que te dejarán flipando. Probar algo como el ceviche o el tataki de atún te hará sentir que estás en otro nivel. El ambiente es acogedor y el servicio, de 10. Menos de 30 pavos por persona, y sales a reventar.

Lo que más me gusta es que no es el típico bar de pintxos. Aquí, cada plato está elaborado con amor. El personal es muy majo y la cocina está a la vista, así que ves todo lo que se cuece. Si eres de los que se preocupa por comer bien, no dudes en probar esas patatas bravas con salsa de maracuyá, una locura. El tamaño de los platos es más que generoso, ¡así que ven con hambre! Aunque el ruido es algo alto, se puede charlar sin problemas.

Y mira, en el Bar Monasterio puedes ir en grupo, ya sea que vengas con la familia o con amigos. Eso sí, aparcar por allí es un rollo, mejor busca en un parking de pago cerca de la Plaza del Castillo. Además, admiten a los peques, así que es un planazo familiar.

Lo mejor es que han estado en la movida desde hace un tiempo y se han ganado la fama a base de bien. Así que si estás en Pamplona, no te lo pierdas. ¡Un sitio que merece la pena y te aseguro que vas a querer repetir!

Dónde se ubica exactamente el Bar Monasterio

Y mira, si hablamos del Bar Monasterio, hay que decir que es un despropósito de sitio. Entramos allí arrastrados por las reseñas que tienen, que después de ver lo que ofrecen, juraría que son de colegas haciendo el favor. Comida pésima, de verdad. Pedimos unas rabas de calamar de anzuelo con alioli y caviar de lima, y lo que nos trajeron fueron rabas congeladas fritas, sin nada de gracia. ¿Y el alioli? Un cuenco con mayonesa. Nefasto. El pan bao de pulpo y gambones, ni hablar, el pulpo no apareció y el gambón se convirtió en simples gambas congeladas. ¡Vaya tela!

Y no me hagas empezar con el servicio, la camarera era un amor... si te gusta que te tiren los platos a la mesa y que no te sugieran nada. Sin manteles, sin servilletas, te servían como si estuvieses en una cantina random. Y el ambiente, un calor infernal que te hace cuestionar si estás comiendo o sudando. Por unos 10-20 € por persona esperas algo mínimamente decente. Comida: 1, Servicio: 1, Ambiente: 1.

Pero claro, no todo es negativo. En otra vuelta, la vida te sorprende. De casualidad entramos en el bar y fue un 10/10*. El camarero era increíble, súper amable y, a pesar de que ya estaban cerrando la cocina, nos atendió como si fuéramos VIPs. Los pintxos eran originales y riquísimos, se notaba que había un mimo en la presentación. Y lo mejor, ¡los precios eran majos también! ¡Recomendadísimo!

Además, hay otros que tienen un rollo súper acogedor. El camarero, un crack, te hacía sentir en casa y la comida estaba espectacular. Si vuelvo, definitivamente pediría más pinchos, el steak tartar fue lo mejor. Y eso sí, unos pinchos que entran por la vista y que son la bomba, aunque el precio de la cerveza un pelín alto.

Así que ya sabes, si alguna vez quieres ir, el Bar Monasterio está en C. Espoz y Mina, 11, 31002 Pamplona, Navarra. Pero prepárate, porque puedes salir encantado o con ganas de llorar. ¡Tú decides!

Qué es un pintxo caliente y por qué es famoso en el Bar Monasterio

Hacia mucho tiempo que no iba por el Bar Monasterio y, la verdad, me da pena haberlo dejado pasar tanto. Pero después de la experiencia de ayer, estoy convencido de que tengo que recuperar el tiempo perdido. Arrancamos la noche pidiendo su famoso frito de huevo. ¡Qué delicia! La nueva variante que ha incorporado la chef Lorea es simplemente espectacular, todo un acierto. Si no lo han probado, ya están tardando.

Después, para dejarme llevar, le pedimos a Lorea que nos sorprendiera con dos pinchos. Y vaya que lo hizo. Probé el ragut en pan brioche y fue alucinante. La combinación de sabores era increíble, con una textura y presentación que te dejaban con ganas de más. ¡Pero eso no es todo! La brocheta de lagarto que nos sacó, con un puré de pera y pimientos del cristal, era grandiosa. Todo esto acompañado de un buen chardonnay de la tierra, perfecto para la ocasión. Un aplauso a los barmans por su atención y esas descripciones que te hacen la boca agua. ¡Enhorabuena a todo el equipo!

Después de unas copas y unos pinchos, nos lanzamos a la barra. Pedimos la mini hamburguesa (que siempre es un clásico) y el pan brioche de langostino, que estaba muy bueno. Aunque había bastante gente, el servicio fue rápido y eficiente, se notaba que saben lo que hacen. El precio por persona no desagrada, solo entre 10-20 €. Este sitio tiene una relación calidad-precio que es difícil de superar.

Y si hablamos de qué es un pintxo caliente y por qué es famoso en el Bar Monasterio, hay que decir que son sus tapas lo que lo hace especial. Un pintxo caliente combina esos sabores intensos que explotan en la boca, y aquí los han llevado a otro nivel. Por ejemplo, el baos de pollo y rabo de toro desmigado son de los mejores que he probado en Pamplona. Con ese ambiente, el trato amable de los camareros y la variedad de opciones, es imposible no querer volver. ¡Así que, ya saben! Nos volveremos a ver. Un abrazo.

Cuál es la calificación promedio del Bar Monasterio según las opiniones de los clientes

Ya te digo, Bar Monasterio es un sitio que vale la pena visitar si andas por C. Espoz y Mina, 11, 31002 Pamplona. 5 estrellas en todo, bro, ya sea por las tapas y pinchos que están de vicio o por el rollo agradable que tiene el lugar. Las camareras son majísimas, siempre con una sonrisa y con esa buena onda que te hace sentir como en casa. Lo mejor es que no te vacían el bolsillo, puedes comer por entre 1 y 10€. Si hay que recomendar algo, los pinchos de autor y la tortilla de patatas son un must. De verdad, ¡no te lo pierdas!

Ayer pasé por allí y tuve la suerte de probar la croqueta especial de la “semana de la croqueta”. ¡Un acierto total! El servicio, como siempre, muy atento y la comida está en otro nivel, 5 también para ellos. Aunque algún que otro comentario no es tan favorable... hay quienes mencionan un bocadillo de calamares que dejó mucho que desear en los sanfermines, con precio excesivo para lo que ofrecían. Pero vamos, que de la mayoría de visitas, lo que se llevan es un buen recuerdo.

Los pintxos están extraordinarios y hasta tienen una buena carta de vinos. Te servirán un vermú de grifo que no está nada mal y te puedes quedar disfrutando de los temas de rock clásico que suenan de fondo. Quizá, el volúmen podría subir un peldaño, pero eso no te impide disfrutar del rato. Además, tienen opciones para vegetarianos y la comida siempre está bien presentada, un placer para la vista y el paladar.

Y si tienes alguna dieta especial, no te preocupes. Tienen la amabilidad de adaptarse a tus necesidades. A una amiga, celíaca, le ofrecieron alternativas sin gluten que realmente le animaron, ¡un golazo! En general, la calificación promedio del Bar Monasterio es, sin dudar, 5 estrellas para comida, servicio y ambiente. Así que, ya sabes, ¡métete y disfruta de un buen rato!

Qué tipo de ambiente se puede esperar al visitar el Bar Monasterio

Te cuento que en el Bar Monasterio de C. Espoz y Mina, la cosa está de locos. Aquí la atención es top, y la ubicación no puede ser mejor. Justo en el meollo de Pamplona, con el ambiente a tope. Pero lo que realmente se lleva el aplauso son los pinchos, ¡madre mía! El ceviche peruano es un auténtico espectáculo, de esos que no vas a olvidar. Échales un vistazo, ¡te van a flipar!

Y no es solo eso, la velada es súper agradable. Te tratan genial y, de verdad, el personal sabe lo que hace a la hora de aconsejarte. Si no has probado la croqueta de rabo de toro o el pan brioche con cordero y especias, estás perdiéndote la vida, amigo. Además, la bodega es bien variada y el ambiente invita a quedarse un rato largo, cortando con esa tradición de moverte de bar en bar.

Lo que más mola es que estos chicos han encontrado un equilibrio entre lo innovador y lo tradicional. Tienes unos pintxos que son pura textura y sabor sin dejar de lado lo que hace únicos a los clásicos. La tapa de pato y el saquito de gambas son otro nivel, y, por cierto, ¡ni se te ocurra pasar de la tosta de queso de cabra y jamón!

Si te preocupa el trato del personal, pues, sí, hay momentos que podría ser un pelín mejor, pero no es para que te eches atrás. La comida está rica y el ambiente es relajado y moderno. Ya sabes que lo importante aquí es disfrutar y pasarlo bien con colegas. Así que, en resumen, en el Bar Monasterio esperas un rollo acogedor y chill, ideal para disfrutar de unos buenos pintxos, relajarte y, por qué no, hacer alguna que otra locura con tus amigos.

Cómo es la atención al cliente en el Bar Monasterio

Y si hablamos del Bar Monasterio, aquí en C. Espoz y Mina, 11, lo que te puedo decir es que está para darle 5 estrellas sin pensar dos veces. La variedad de pinchos es brutal y de calidad. Desde que llegas, el personal te hace sentir como en casa. Siempre son super amables, lo que le da un rollo genial al ambiente. ¿Te imaginas repetir en un sitio así? ¡Yo sí!

Hablando de pinchos, no te puedes perder el ceviche y el de pato. Y, si andas con hambre, las txapelas de pollo y ternera son un must. La de ternera, por lo que me contó mi chica, es un pelín mejor. A mí me dejaron flipando. Además, si andas por allí en la semana del pintxo, la degustación es un auténtico festival de sabores. Ostras con vieira y todo eso, ¡una pasada!

El local no es enorme, pero eso hace que la vibra sea chula y acogedora. Te atienden rápido y sin agobios. A mí me sorprendió la mini hamburguesa y el toro Beltza, un combo de sabores que en la boca explota. Y la cerveza, Estrella de Galicia, que siempre está bien acompañar con buena comida. Ah, y si estás en la semana de la croqueta, no te pierdas la txisketa de txistorra y mousse de aguacate. Es sabrosísima, ¡te va a encantar!

En cuanto a la atención al cliente, en el Bar Monasterio es de 10. Desde el primer momento, te hacen sentir importante. Son honestos, te explican bien lo que llevan los platos y siempre tienen una sonrisa. Pocas veces he visto un trato tan cercano y profesional a la vez. Así que, si lo que buscas es un sitio donde comer rico y sentirte bien atendido, ya sabes, ¡este es tu sitio!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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