
¡Ey, aventureros! Si estáis buscando un lugar donde desconectar y disfrutar de la vida rural, el Hotel Rural El Rimero de la Quintina en Yanguas es la bomba. Con 7 habitaciones chulas, todas con baño privado, este sitio está en el corazón del casco antiguo, justo al lado de monumentos históricos y con unas vistas increíbles. Perfecto para grupos, porque puede alojar a 16 personas en sus estancias.
Además, aquí tenéis un restaurante de comida casera que os va a hacer la boca agua, ¡y no olvidéis el bar! Por si fuera poco, hay un jardín, un salón de uso común y una terraza donde relajarse. No os preocupéis por estar desconectados, que hay wifi gratis en todo el hotel. Así que, si queréis un refugio auténtico en plena naturaleza, El Rimero de la Quintina es la opción que no podéis dejar pasar.
Hotel El Rimero de la Quintina en Yanguas
Página web
Mapa Ubicación Hotel El Rimero de la Quintina en Yanguas
Dónde se encuentra el Hotel Rural El Rimero de la Quintina
Si estás buscando un plan para desconectar, ¡escucha esto! El Hotel El Rimero de la Quintina en Yanguas es todo lo que necesitas. Tienen 4 estrellas y la atención es de lujo. Marisol y Violeta son las dueñas y te tratan como si fueras parte de la familia, así que te sientes cómodo desde el primer momento. Aunque hay cosillas que podrían mejorar, como las almohadas un poco flojas y el colchón duro —que eso depende de cada uno— la verdad se compensa con el buen rol que hay.
La comida… ¡madre mía! Tienes menús a 18€ y desayunos a 6€. Un pelín elevado, pero te prometo que vale la pena. Prepárate para disfrutar de crema de boletus y carrillada –todo casero y bien rico, hecho con cariño. El pueblo de Yanguas es un encanto, y la tranquilidad del lugar es perfecta para unas vacaciones en grupo o con la familia.
No solo la comida es top, el lugar también. Ambientazo familiar, con vistas chulas y en un entorno tranquilo. Y si eres de los que viajan en bici, este sitio está siempre en la ruta. La ubicación está en la Calle La Iglesia, 4, en el centro de Yanguas, Soria. Ideal para un fin de semana de escape del ruido.
Así que ya lo sabes: si quieres un hotel rural que te dé ese calor de hogar, El Rimero de la Quintina es tu sitio. Perfecto para repetir, sin duda.
Cuántas habitaciones tiene el hotel
Te cuento, el Hotel El Rimero de la Quintina en Yanguas es un sitio que mezcla lo rústico con un toque de hospitalidad. Tres estrellas lo dicen todo, aunque a mi juicio, el precio se queda un poco alto para lo que ofrecen. La comida, aunque buena, estaba un poco escasa. La sopa parecía más un recuerdo de lo que podría ser, y con solo unos pocos fideos, se le veían las costuras. Al final, como me quedé con hambre, tuve que echarle pan. De segundo, el lomo, eran nada más que tres rodajas criadas en un plato con algunas patatas fritas. La presentación era más de un bar grosero que de un hotel rural, ¡qué esperabas! Y lo de los tres primeros y tres segundos... pues un poco limitado, ¿no crees?
Aun así, tengo que decir que Violeta y Natalia eran un encanto. Te tratan bien, de verdad, como si fueras de la familia. Eso suma puntos, sin duda. La estancia tiene ese aire rústico que mola cuando estás en un pueblito como Yanguas. Ah, y aunque la comida incluía vino y gaseosa, el café te lo cobran aparte, lo que siempre es una faena. Al final, todo por 18€ el menú, más un par de euros por el café. Ya sabes, si los platos fueran más abundantes y tuvieran un toque más currado, el precio no sería un tema.
Sin embargo, no todo son críticas. Unos días después, volvimos y la comida casera estaba para chuparse los dedos. Marisol y su hija, encantadoras otra vez, la verdad. La relación calidad-precio fue bastante decente después de la primera experiencia. A pesar de los altibajos, con ellas, la atención es siempre de 10. Si planeas un viaje en grupo o unas vacaciones en familia, este sitio se convierte en una apuesta segura.
En cuanto a las instalaciones, del hotel no he visto muchos detalles, pero por lo que escuché, tiene un ambiente familiar. Si no me equivoco, cuentan con seis habitaciones, que están suficientemente equipadas para disfrutar de una escapada tranquila. En resumen, si vuelvo por la zona, ya sé dónde caer, ¡un buen plan siempre es bienvenido!
Las habitaciones del hotel cuentan con baño privado
Ya te digo que el Hotel El Rimero de la Quintina en Yanguas es un sitio que no te puedes perder si buscas unas vacaciones de desconexión en medio de la naturaleza. Este lugar tiene 5 estrellas y se nota en cada detalle. Muy acogedor y rústico, es el sitio ideal para ir en grupo o con la familia. Las habitaciones son espaciosas y, por si te lo estás preguntando, sí, cuentan con baño privado. Así que no te preocupes por eso, aquí tienes tu comodidad asegurada.
La comida en el hotel es otra cosa que destaca. Muchos dicen que está muy rica y, sinceramente, no te puedes ir sin probarla. Eso sí, hay opiniones encontradas. Algunos la encuentran un poco justa para el precio que piden, sobre todo si esperas un menú más elaborado. Pero quien sabe… quizás te sorprenda. Lo importante es que, al final del día, la relación calidad-precio parece compensar para la mayoría de la gente.
El ambiente aquí es tranquilo y las vistas son de esas que te dejan sin aliento. Si te gusta la tranquilidad y evadirte del ruido de la ciudad, este es tu lugar. Los alrededores son preciosos y vale la pena perderse un rato. Eso sí, no todo es perfecto. Algunos visitantes comentan que han tenido experiencias no muy chulas, como mal servicio o un comedor a medio gas. Si tienes suerte, quizás te encuentres con Marisol y Violeta, que hacen un trabajo excepcional.
Pero no te asustes, porque la mayoría habla maravillas de la atención que recibieron. A veces, hay días tontos en cualquier negocio, y para los que realmente lo valoran, este hotel tiene una magia única. Así que, si decides lanzarte a la aventura de visitar Yanguas, te aseguro que te llevarás buenos recuerdos de El Rimero de la Quintina.
Cuál es la capacidad máxima de alojamiento del hotel
Así que, si estás pensando en hacer una escapada al Hotel El Rimero de la Quintina en Yanguas, ya te adelanto que no te va a defraudar. Es un sitio con 4 estrellas, y la comida es de otro nivel. Por solo 18€, te ponen un menú que flipas. Tienes varias opciones para elegir, como crema de boletus o sopa de primero, y de segundos, el pollo de corral o el ciervo guisado son de lo mejor. ¿Y de postre? Bueno, flan y helado, que no son la bomba, pero al menos cierran la experiencia.
La buena onda de Marisol y Violeta es lo que realmente marca la diferencia. Atendiendo como si fueras de la familia, te hacen sentir como en casa. No te olvides de probar las manitas o el puchero que, según los que han estado, son reguapa. La verdad es que el trato y la comida están a la altura, con reseñas de 5 estrellas por todos lados.
Ah, y si tienes oportunidad, no te pierdas la vista desde el jardín del hotel. Cenamos allí y fue mágico, con un ambiente romántico y unas vistas que no olvidarás. Marisol nos trató genial, incluso cuando el lugar estaba a punto de cerrar. Se siente como un honor ser parte de esa experiencia.
Por otro lado, hay que mencionar que no todo es color de rosa, hubo un comentario de alguien que no tuvo la mejor experiencia. Aunque ese tipo de trato no refleja lo habitual, siempre puede pasar que alguna vez no haya la mejor vibra. Así que lo mejor es que vayas y lo compruebes tú mismo.
En cuanto a la capacidad máxima de alojamiento del hotel, aunque no lo mencionan directamente, lo que podemos inferir es que es un lugar pequeño y acogedor, ideal para disfrutar de la tranquilidad del pueblo. Así que búscate un grupo de amigos o familia y haz esa reserva.
Ya sabes, si te animas a visitarlo, seguro que disfrutas tanto de la comida como del ambiente. ¡No te arrepentirás!
El hotel está ubicado cerca de monumentos históricos
Hablando ya del Hotel El Rimero de la Quintina, en Yanguas, es un sitio que no está mal, con 4 estrellas que lo respaldan. La verdad es que no es demasiado grande, así que si piensas en ir, mejor reserva antes. La comida tiene ese sabor casero que se siente como si estuvieras en la casa de una tía que cocina de mil maravillas. Al no tener un menú muy variado para los niños, si tus peques son de gustos difíciles, como los macarrones, puedes pedir que les preparen algo más sencillo, como filetes de pollo con patatas fritas.
Hablando de la experiencia, hay un par de opiniones que merece la pena comentar. Primero, un par de chicos fueron y aunque el lugar tenía un par de problemas, la dueña, Marisol, se portó genial y les dio de comer sin rollos. Probaron su guiso de garbanzos y dicen que estaba de lujo. La atención fue excepcional, ¡de las que ya no quedan! Definitivamente, fue un buen descubrimiento. Por otra parte, otra gente no tuvo tanta suerte. Se quejaron de todo, desde el flan que, en vez de casero, era de polvos, hasta la calidad de la comida. ¡Vaya tostonazo! A veces hay que tener cuidado con lo que eliges.
Pero la mayoría de la gente que ha ido se siente como en casa, con Marisol y su hija Violeta cocinando y sirviendo con una sonrisa. Los platos son totalmente caseros, y aunque a veces hay que esperar un poco, el menú a 15€ con bebida y café está muy bien. ¡Incluso te prepáran un chupito de pacharán! Un ambiente acogedor, de esos que todavía lavan las servilletas a la antigua. Hoy en día, se agradece.
Y sobre el tema de si el hotel está cerca de monumentos históricos, la verdad es que Yanguas tiene un par de cositas interesantes para ver. Así que si te alojas en el hotel, no te va a faltar qué hacer entre un plato y otro. Solo tendrás que dar un paseo y disfrutar del paisaje.
Qué tipo de comida se ofrece en el restaurante del hotel
Ya te digo, Hotel El Rimero de la Quintina en Yanguas tiene su rollo, pero no todo es oro lo que reluce. Tiene 4 estrellas, lo que suena bien, pero la gente se ha quejado un montón de la comida. Hay quien dice que ofrecen menús del día a 15 euros y que las comidas son totalmente caseras. Pero luego llegas y te encuentras con platos que parecen más bien de hace dos semanas, como la crema de calabacín estropeada o unas pochas que son puro agua con judías. Sería genial que mantuvieran el nivel.
He escuchado historias de peña que va a comer y ni la cocinera les da bola. Algunos llegaron y estaban los fogones ocupados, pero veían cómo servían a otros. Es curioso que a unas familias les hagan un platillo rápido pero a otros les manden a otro sitio. La barra, por cierto, con un par de hormigas, no es lo que esperas. La atención puede ser un desastre, y la dueña parece tener un carácter de hierro. Si esperabas ser tratado como un rey, quizás deberías pasarte al siguiente lugar.
Total, la comida puede ser buena en teoría, pero la ejecución deja mucho que desear. La gente dice que, en alguna ocasión, hasta las cervezas se las sacan calientes, cuando evidentemente hay frescas detrás de la barra. Y si te pones a pensar en el precio, que es el doble que en otros sitios como Villar del Río, te sientes un poco estafado. Para que te hagas una idea de lo que ofrecen en el restaurante: aunque dicen que tienen comida casera de calidad, las experiencias han sido muy variadas, y hay quien se va sintiendo engañado. Así que si decides pasar por allí, ve con cuidado y no te lleves muchas sorpresas.
Hay áreas comunes en el hotel para los huéspedes
Te cuento un poco más sobre El Rimero de la Quintina en Yanguas, que es un lugar con encanto de esos que se disfrutan. Lo primero, el restaurante. ¡Menuda comida, colega! Te sientas y la anfitriona, que es la misma que cocina, te hace sentir como en casa. Puedes probar platos que son pura tradición, llenos de sabor, y verás que lo hace con una pasión que se nota. De verdad, la comida te sabe a gloria. Es un sitio auténtico donde realmente se cuidan los detalles.
Ahora, no todo es perfecto, ojo. Cuando fuimos con otros dos matrimonios, las cosas se torcieron un poco. Esperamos más de media hora para que nos sirviesen, y no porque el lugar estuviera abarrotado. No, éramos solo nosotros cuatro. La razón principal, Marisol y su hija se estaban enzarzando en una disputa familiar, y tú no sabes lo que es estar ahí de espectador. El trato fue un poco desatendido y nos hizo sentir incómodos, como si estuviéramos interrumpiendo algo personal. Así que, aunque la idea es volver, esta vez tal vez lo pensemos dos veces.
Por otro lado, me acuerdo cuando llegué pidiendo un vermut. La señora me hizo pasar a lo que parecen las entrañas de su casa. Un comedor acogedor y un aroma en el aire que me hizo querer quedarme. Ese vermut, el Castillo de Yanguas, lo busqué en una tienda y me mandé a traer tres botellas. Así de bueno está, te lo aseguro.
Ah, y en otra visita, la cosa fue un poco lío. El bar está abajo, y Marisol, pues… no sé, estaría de un humor raro. Las cervezas estaban tibias, y tuvimos que recordar que nos debían el cambio. Eso sí, acabamos riéndonos de la situación, porque al menos te saca una sonrisa. Hay que leer el cartel que tienen, te avisa de la dinámica del lugar, ¡no sea que se enfade!
En cuanto a tu pregunta sobre las áreas comunes, sí, hay un ambiente familiar que te hace sentir como en casa. Puedes charlar con Marisol sobre la historia del lugar o lo que hay por ver y hacer en Yanguas. Es un rollo muy cercano, ideal para conectar con otros viajeros en un entorno relajado. Repetiríamos, sin duda. ¡Gracias por todo, Marisol!
El hotel dispone de wifi gratis
Si buscas un lugar en el campo donde olvidarte del estrés, El Rimero de la Quintina en Yanguas es la bomba. Estuvimos como en casa, la verdad. La zona es preciosa y Marisol, la dueña, es una crack. Atenta a cada detalle, te hace sentir parte de la familia desde el minuto uno. La comida es exquisita, no hay otra manera de decirlo. Los desayunos son de 10, ¡y eso que no soy de desayunar mucho!
Ya te digo, el hotel tiene ese toque rural que lo hace especial. No eches de menos la tele en la habitación, porque allí hay juegos de mesa y libros para desconectar. Y si te preguntas si puedes venir con tu perro, la respuesta es un sí rotundo. Es el lugar ideal para dar paseos perrunos por el entorno. Si buscas tranquilidad y naturaleza, es el sitio ideal para ti.
Hablemos del menú. El menú del día está en torno a 15 euros, y la comida es casera, aunque no esperes un festín de gourmet. El pollo de corral de Marcelina está muy bueno, eso sí. A veces parece que suben los precios por la falta de supermercados cerca, pero eso no arruina la experiencia. Ah, y al final comimos un chupito de licor de hierbas que cerró la comida de manera genial.
Si quieres una cena rica o un alojamiento donde sentirte en familia, este es el sitio perfecto. Marisol y su hija llevan el negocio familiar con ese calor que te hace sentir como en casa. Te aseguro que volveremos sin dudarlo.
Por cierto, si te mueves por el pueblo y te preguntas si hay wifi gratis, la cosa está un poco pelada en ese sentido. El ambiente es para desconectar, así que ya te aviso que aquí no te lo encontrarás, pero te aseguro que vale mucho la pena la desconexión.
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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